En el verano de 2011 tuvimos tres bodas. La segunda fue la de una de mis primas, y alojamos a gran parte de la familia entre mis padres, mi hermana y yo. A mi casa vino mi prima mayor, que nació en Inglaterra, con sus dos hijos, que entonces tenían siete y cinco años.
El futuro Padre de las Criaturas y yo habíamos hablado muchas veces de tener niños. Aunque llevábamos unos cuantos años de relación, habíamos pasado la mayor parte de esos años viviendo muy lejos el uno del otro, y sopesábamos pros y contras de disfrutar un poco de nuestra vida juntos o de procrear pronto.
Los cinco días que pasaron mis sobrinos pequeños bastaron para inclinar la balanza. Nunca vi niños tan estupendos, bien educados, tranquilos, cariñosos y unos cuantos adjetivos empalagosos más que se me están ocurriendo. Mi prima los trataba como a mí me gustaría tratar alguna vez a mis hijos, con cariño, paciencia y empatía, y escuchándoles siempre. Los niños comían de todo, se levantaban sin hacer ruido y no se quejaban por nada. Disfrutaron muchísimo de la piscina y del calor moderado que hizo ese mes de julio. Y les cogimos muchísimo cariño.
Diez meses más tarde nació Chicote. He de reconocer que, hasta el momento, hace bastante más ruido que sus primos ingleses y yo tengo menos paciencia que mi prima. No pierdo la esperanza de que se nos pegue a todos algún gen. Y me alegro mucho de haber tomado la decisión correcta.
Mostrando entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas
martes, 26 de mayo de 2015
lunes, 16 de marzo de 2015
La mami
Hubo un tiempo en el que yo era algo más que la mami. Comencé siendo hija, a la par que nieta, sobrina e incluso prima.
Unos años después ascendí a hermana y, aunque no soy tía carnal, sí que tengo algún sobrino segundo.
Tardé un poco más en convertirme en pareja de, porque esposa no soy. Y la familia política la tengo lejos, así que como si nada.
Pero un día te conviertes en madre.
Al principio casi no lo notas, la primera que me llamó mamá fue la enfermera de mi Chicote, que me iba dando instrucciones en cada revisión del pequeño: Mamá, quítale la ropita; Mamá, si llora le soplas la cara; a ver Mamá, dame el librito de las vacunas. Y, claro, que te llame mamá una señora que te saca veinte años no es precisamente lo que habías soñado respecto a la maternidad.
Pasan varios meses hasta que tu bebé, que es un traidor y seguramente ya diga papá, comienza a llamarte mami. Luego, cuando lo empieza a gritar por las noches para que acudas a su cunita casi echas de menos cuando lloraba indiscriminadamente y podías decirle al Padre de las Criaturas que fuese él. Cuando grita mamá el nene, se acabaron los turnos....
Pero llega un momento, que en mi caso fueron los dos años del Chicote, en el que solo puedes ser su mami.
Cuando la abuela le dice que yo soy su hija él grita: No, es mi mami!!!
Si la tía le explica que soy su hermana, él replica: No, es mi mami!!!
Si el padre de la criatura se me acerca, entonces mi Chicote hace lo imposible por ponerse en medio, le da puñetazos, le aparta la cara y con todas sus fuerzas chilla: No, es mi mami!!!!!!
Tengo que grabar estos momentos para cuando dentro de unos años me cierre la puerta de su habitación en las narices si le pido un besito...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)