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domingo, 29 de noviembre de 2015

El añito

Pero, ¿cómo? ¿ya? ¿en serio? Un añito... Ha sido, posiblemente, el año más rápido de mi vida. Hace un momento tenía contracciones, estaba de parto, tocaba a mi niño por primera vez... Llegábamos a casa, nos hacíamos a ser cuatro en la familia, pasábamos las primeras noches.

Y aquí está mi Peque, aprendiendo a soplar la velita, a ponerse de pie solito, a intentar dar pasos. Gateando, cogiendo la cuchara y llevándosela a la boca (sin comida dentro, pero es un primer paso) jugando con su hermano y gritándole cuando le quita los juguetes.

Volviéndose loco de contento a la hora del baño, lanzando pelotas, estrujando globos, persiguiendo la aspiradora e intentando tocar las lámparas. Haciendo que habla por teléfono, bailando cuando oye música, abriendo cajones sin pillarse los dedos.

Sonriendo mucho, sonriendo a todos. Señalando los columpios y echando los brazos a su abuela. Con la vista puesta en su hermano, tratando de teclear en el ordenador, de desbloquear el móvil y de agarrar la tablet.

Quitándose los calcetines, pataleando y retorciéndose a la hora de vestirlo. Sacando la ropa de la lavadora o subiendo escaleras. Arrancando hojas de revistas y pasando páginas de libros. Dando un coscorroncillo cuando le inclinas la frente.

Babeando y metiéndose todo (menos la comida) en la boca. Bebiendo agua del vaso hasta que se atraganta. Haciendo muy feliz a su madre.

Felicidadades.

viernes, 27 de noviembre de 2015

El cumpleaños

Noviembre siempre me ha gustado. Cumplo años hoy, y, cuando era pequeña, contaba los días que faltaban para celebrarlo. Siempre era la última de mis amigos en cumplirlos, y eso aumentaba mi ilusión. A partir de los veinte tuve una pequeña crisis existencial y dejó de hacerme tanta gracia ir sumando cifras. Pero noviembre seguía gustándome.



Este año afronto mi aniversario serena. Tranquila. Casi podría decir que feliz. No me atormenta hacerme más vieja y quizá no tan sabia como me gustaría. ¿Habré alcanzado el equilibrio? Hace unos años, en uno de mis diarios, reflexionaba sobre el papel de los cumpleaños de los padres. Pasan a un segundo plano, igual que otras muchas facetas de la vida cuando se tienen hijos. Mi Peque cumple su primer añito pasado mañana, así que no he podido pasar a ser más segundona. Y creo que me encanta.

No me hace demasiada ilusión abrir regalos, pero me apetece mucho que mi niño mayor me cante el Cumpleaños, me dé unos besos y me diga que me quiere mucho, amor, y que soy su corazón y su princesa (sí, apunta maneras de galán de telenovela)

El domingo comeremos tarta y mi pequeñín soplará (llevamos días ensayando) su primera velita. Yo le echaré una mano y disfrutaré de su día incluso más que del mío.

Supongo que eso es hacerse mayor. Felicidades.

lunes, 4 de mayo de 2015

Los tres

Hoy mi niño mayor cumple tres años. Tres añazos. Qué rápido ha pasado. Cuánto ha crecido. Cómo hemos cambiado.

Hace exactamente tres años se me pasaban muchas cosas por la cabeza. Pensaba que la epidural era uno de los mejores inventos de la Humanidad. Pensaba que no iba a tener fuerzas para empujar cuando tuviera que hacerlo. Pensaba que parir dolía mucho. Pensaba que quizá mi hijo tardaría aún un par de días en salir. Pensaba en beber agua. Pensaba en que si tenía otro niño sería adoptado.

Luego te ponen al bebé encima y todo se para. Yo tuve un subidón de oxitocina que me hizo enamorarme al instante y que todo lo demás pasara a un segundo plano. Incluso le di las gracias a la borde de la ginecóloga que me atendió. Esa que me dijo que no gritara, que los fórceps no me podían estar doliendo.

Las primeras semanas todo era un caos, nunca había estado tan cansada. Poco a poco (bastante poco a poco, o esa era mi impresión) se van cogiendo ritmos, mi bebote me iba conociendo, y yo a él. De repente llegan las papillas, los juegos, el gateo, se pone de pie, balbucea, cumple el primer año y te das cuenta de lo rápido que ha pasado.

El segundo año lo acaba hablando, es ya una persona que corre, juega y tiene sus propias ideas. Y sus amigos. Y sus gustos. Ya no es tu bebé.

Y ahora van tres. Mi Chicote ha cumplido tres añazos, tres añitos. Ha elegido su tarta de las Tortugas Ninja, nos ha pedido un disfraz de Spiderman (pronunciado Espaiderman) y se ha cantado el Cumpleaños Feliz un montón de veces.

Se va haciendo grande, como le gusta decir alzando consecutivamente los deditos de su mano y explicando los años que va a ir cumpliendo. Mi pequeño está creciendo muy deprisa.