Acaba de nacer el bebé de unos amigos. He visto la foto hace un ratito. Un recién nacido con gorrito, con las manitas arrugadas y los ojos abiertos. Con esa carita hinchada que tienen los recién nacidos. Con la boquita entreabierta.
Me acuerdo de cuando nacieron mis bebés. De como se detiene el tiempo cuando los ves por primera vez, los hueles y te los ponen encima. La última vez que me ocurrió fue hace cinco meses y medio. Toda una vida. La de mi Peque, que dentro de poco se sentará en su trona a comer con cuchara, empezará a gatear y a quitarle los juguetes a su hermano. Pero.. ¡si no me he enterado! Si hace un segundo estaba en el hospital, esperando a tenerlo en brazos.
Hace unos días una amiga me comentaba lo raro que es pensar en que nunca más vivirás esos momentos tan especiales del embarazo, de notar las pataditas, de dar a luz... Hay muchas cosas en la vida que pasan tan deprisa que cuando nos queremos dar cuenta ya pertenecen al pasado. Los bebés son una de ellas. Hay que aprovechar esos primeros años, todas las primeras veces. Porque para los nietos queda mucho todavía.
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martes, 12 de mayo de 2015
lunes, 2 de marzo de 2015
El insomnio...
Hace dos semanas tuve otra noche mala. Muy mala. Pésima. De esas que creía ya olvidadas. Mi hijo mayor va a cumplir tres años. Desde que nació duerme mal. Le cuesta quedarse dormido y se despierta por las noches. A veces una vez, a veces ninguna y otras, ya van siendo las menos, un par o más. Pero hace dos semanas se despertó a las tres y no hubo forma de dormirle hasta las seis. A cada rato yo me iba poniendo más nerviosa y me iba quedando sin recursos. Y lo peor es que su hermano, que acaba de cumplir tres meses, se despertaría de un momento a otro y eso hacía que yo me enervase más y más.
Es terrible no dormir. Con mi segundo bebé no lo he vivido tan intensamente porque es un bendito que aguanta cinco, seis y siete horas muchas noches desde antes de hacer dos meses.
Pero con mi Chicote lo pasé mal, sobre todo cuando volví a trabajar y sonaba el despertador tras una noche casi en blanco detrás de otra. Por eso hace dos semanas me vencieron los nervios y acabé perdiendo la paciencia, levantándome de la cama a las cinco y media y poniendo una lavadora porque veía que si seguía dando vueltas con el niño al lado iba a volverme loca.
Así que, a la mañana siguiente, cuando con la luz del sol empiezas a ver las cosas más claras y no te parece tan tremendo lo que en la oscuridad era el peor de los escenarios me puse a buscar en Internet. Y encontré un blog que me enganchó. Y un montón de testimonios de madres con retoños que duermen tan mal o peor que el mío. Y recordé cuántas veces pensé cuando nació el mayor en empezar a contar yo mis historias. Y se me ocurrió un título.
Y aquí estoy. Tras una noche no tan mala.
Es terrible no dormir. Con mi segundo bebé no lo he vivido tan intensamente porque es un bendito que aguanta cinco, seis y siete horas muchas noches desde antes de hacer dos meses.
Pero con mi Chicote lo pasé mal, sobre todo cuando volví a trabajar y sonaba el despertador tras una noche casi en blanco detrás de otra. Por eso hace dos semanas me vencieron los nervios y acabé perdiendo la paciencia, levantándome de la cama a las cinco y media y poniendo una lavadora porque veía que si seguía dando vueltas con el niño al lado iba a volverme loca.
Así que, a la mañana siguiente, cuando con la luz del sol empiezas a ver las cosas más claras y no te parece tan tremendo lo que en la oscuridad era el peor de los escenarios me puse a buscar en Internet. Y encontré un blog que me enganchó. Y un montón de testimonios de madres con retoños que duermen tan mal o peor que el mío. Y recordé cuántas veces pensé cuando nació el mayor en empezar a contar yo mis historias. Y se me ocurrió un título.
Y aquí estoy. Tras una noche no tan mala.
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